Nicolás Azcárate Escobedo (1828-1894). Intelectual reformista y voz crítica del colonialismo español en Cuba
Figura prominente del pensamiento liberal y reformista en la Cuba del siglo XIX, Nicolás Azcárate Escobedo fue un abogado, periodista y político cuya vida transcurrió entre dos mundos: la colonia cubana en busca de reformas y la metrópoli española renuente a otorgarlas. Desde sus escritos hasta sus actividades diplomáticas, Azcárate dejó una huella imborrable en la historia del movimiento autonomista cubano. Aunque no abogó directamente por la independencia en sus primeras etapas, sí representó una alternativa racional y estructurada frente a la radicalización progresiva del conflicto anticolonial en la isla. Su trayectoria, marcada por el compromiso con la justicia y la modernización política, lo sitúa como una figura clave en la antesala del estallido definitivo por la independencia de Cuba.
Orígenes y contexto histórico
Nicolás Azcárate Escobedo nació en 1828 en las cercanías de Santiago de Cuba, en el seno de una familia española estrechamente vinculada a la economía azucarera, el motor económico de la isla durante el siglo XIX. Su entorno familiar le proporcionó acceso a una educación privilegiada. Realizó sus primeros estudios en La Habana, donde desde joven mostró un especial interés por la cultura, el derecho y la política.
Posteriormente se trasladó a Madrid para continuar su formación académica en la carrera de Derecho. Este viaje marcaría un punto de inflexión, ya que le permitió vincularse con los círculos intelectuales y políticos de la capital española, a la vez que mantenía un vínculo firme con la realidad de su isla natal. Durante estos años en la península, su afinidad por la escritura lo llevó a colaborar en revistas como Jurisprudencia y Pueblo, donde empezó a consolidar una voz propia y crítica.
El contexto histórico en el que se formó Azcárate estuvo marcado por la creciente tensión entre las colonias ultramarinas y la Corona española. Mientras España se resistía a otorgar autonomía política y económica a sus territorios de ultramar, en Cuba comenzaban a germinar movimientos reformistas y, más tarde, independentistas.
Logros y contribuciones
El regreso de Azcárate a Cuba coincidió con el auge del Partido Reformista, una corriente política que buscaba una solución intermedia entre el dominio colonial absoluto y la independencia total. Este partido propugnaba por una mayor autonomía para Cuba dentro del marco del Imperio español, inspirándose en los ideales liberales europeos. Azcárate se integró de inmediato a esta causa, aportando tanto su capacidad oratoria como su experiencia legal y periodística.
Uno de sus principales aportes fue su participación en la Junta de Información de 1866, una comisión de notables cubanos que viajó a Madrid para exponer ante las autoridades los deseos de reforma de amplios sectores de la sociedad cubana. Esta iniciativa buscaba influir en la legislación metropolitana para introducir reformas que garantizaran más derechos civiles, económicos y administrativos a la colonia. Sin embargo, la misión fracasó debido a la negativa de la Corona a conceder concesiones significativas.
Lejos de rendirse, Azcárate transformó su desilusión en acción. Establecido temporalmente en España, dirigió importantes diarios como La Constitución y La Voz del Pueblo, desde los cuales defendió las ideas autonomistas y denunció los abusos del sistema colonial. En 1868, durante los días convulsos que precedieron al Grito de La Demajagua, Azcárate trató sin éxito de evitar el estallido de la insurrección.
Ese mismo año presentó una propuesta al ministro de Ultramar con el objetivo de lograr una paz negociada que evitara la guerra, pero sus sugerencias no fueron aceptadas.
Momentos clave
La vida de Nicolás Azcárate estuvo marcada por varios episodios decisivos, que evidencian su compromiso permanente con la causa cubana:
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1866: Participación activa en la Junta de Información, que viajó a Madrid para solicitar reformas a favor de Cuba.
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1868: Intento fallido de evitar el estallido de la guerra de independencia (Grito de La Demajagua).
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1869: Publicación de Votos de mi Cuba, obra clave para entender sus ideas sobre la autonomía.
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1870: Tras la negativa del gobierno español a aceptar sus propuestas pacificadoras, se exilia en México, donde funda el periódico El Eco de Ambos Mundos.
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Regreso a Cuba y posterior traslado a Madrid, donde fue incorporado al Consejo de Administración de la isla.
Estos momentos evidencian la dualidad permanente de Azcárate: un hombre profundamente cubano que buscaba soluciones en el seno de las instituciones españolas, convencido de que aún era posible una salida reformista al conflicto colonial.
Relevancia actual
Aunque la historia ha tendido a destacar a los líderes independentistas más radicales, como Carlos Manuel de Céspedes o José Martí, la figura de Nicolás Azcárate Escobedo representa un pilar fundamental en la arquitectura política e intelectual del siglo XIX cubano. Fue parte de una generación que apostó por el cambio dentro del marco legal y político español, anticipando lo que más tarde serían las propuestas autonomistas de finales del siglo.
Su obra Votos de mi Cuba se erige como un testimonio excepcional de una época y una mentalidad que buscaba conjugar el progreso y la justicia sin caer en el abismo de la guerra. En sus páginas se sintetizan los ideales de una Cuba moderna, autónoma y libre de las ataduras del despotismo colonial.
La trayectoria de Azcárate también ayuda a comprender las diferentes corrientes ideológicas que coexistieron en la lucha por el destino cubano. Su vida muestra que no todos los actores políticos optaron por la vía armada; hubo quienes creyeron en la palabra, en la ley y en la posibilidad de una evolución pactada.
Hoy en día, su figura ha sido objeto de revaloración por historiadores que lo consideran un precursor del pensamiento autonomista y un defensor de los derechos civiles en el contexto colonial. Su capacidad para actuar tanto en la isla como en el extranjero, y su habilidad para combinar el análisis legal con la denuncia periodística, lo convierten en un personaje multidimensional y digno de estudio profundo.
En el momento de su muerte, en 1894, Cuba se encontraba al borde del segundo gran conflicto contra España, que culminaría con la independencia formal en 1898. La desaparición física de Azcárate coincidió simbólicamente con el cierre de una etapa reformista y el inicio de la lucha final por la soberanía. Su legado, sin embargo, permanece como parte esencial de la historia del pensamiento político cubano.
MCN Biografías, 2025. "Nicolás Azcárate Escobedo (1828-1894). Intelectual reformista y voz crítica del colonialismo español en Cuba". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/azcarate-escobedo-nicolas [consulta: 1 de febrero de 2026].
