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Arreaza Calatrava, José Tadeo (1885-1970).

Poeta, periodista, abogado y diplomático venezolano, nacido en Aragua de Barcelona (en el estado de Anzoátegui) el 21 de junio de 1885, y fallecido en Caracas el 1 de mayo de 1970. Galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1968, fue miembro de una generación de poetas modernistas en la que figuran otros autores venezolanos tan notables como Andrés Mata, los hermanos Enriqueta y Alfredo Arvelo Larriva, Gabriel Muñoz, Udón Pérez, Juan Santaella y Sergio Medina.

Hombre de Letras desde su temprana juventud, cursó con provecho la carrera de Leyes y desplegó una brillante trayectoria profesional como jurista en diferentes ciudades de su país natal (Zaraza, Ciudad Bolívar, Tucupita, Margarita y, finalmente, Caracas). Sus estrechos contactos con algunas de las figuras más relevantes de la judicatura y la administración pública venezolana le permitieron acceder a la carrera diplomática, que ejerció, en calidad de cónsul, en Caracas, Cuba y Holanda, así como en la ciudad española de Santander.

Previamente, se había dado a conocer como escritor en su país natal por medio de los escritos que había publicado en diferentes periódicos y revistas, y muy especialmente en la célebre publicación cultural El Cojo Ilustrado, en la que empezó a colaborar en 1902 (a la precoz edad de diecisiete años). Más adelante divulgó sus artículos y poemas a través de otros medios como El Universal y El Nuevo Diario.

A su regreso a Venezuela tras su largo periplo diplomático por diferentes lugares de América y Europa, José Tadeo Arreaza se integró en los principales foros artísticos e intelectuales del momento, donde fue bien recibido por el aval literario que suponían los dos poemarios que había dado a la imprenta en el Viejo Continente. El primero de ellos -que era, también, su opera prima- había visto la luz en España bajo el título de Cantos de la carne y del reino interior. Cantos civiles (Madrid: Imprenta de Primitivo Fernández Valverde, 1911). El segundo, publicado en Francia al cabo de dos años, salió de los tórculos con el epígrafe de Odas. La triste y otros poemas (París: Sociedad de Ediciones Louis MIchaud, 1913). En él figuraba una de sus composiciones más célebres, "La Triste", que, junto a otros poemas suyos como "Canto al Ingeniero de Minas", "Canto a Venezuela", "Cantos civiles" y "Canto a Carabobo", habrían de pasar a la mejor tradición poética venezolana del siglo XX (y, en algunos casos, al acervo popular).

A mediados de la década de los sesenta, cuando el poeta de Aragua de Barcelona estaba a punto de cumplir los ochenta años de edad, apareció en la capital venezolana una valiosa edición del conjunto de su producción lírica, publicada bajo el título genérico de Poesías (Caracas: Ministerio de Educación, 1964). Y al cabo de más de veinte años, ya con carácter póstumo, se publicó una Selección poética (Caracas: Monte Ávila Editores, 1976) de los escritos de Arreaza Calatrava.

En líneas generales, la poesía del autor de Aragua está signada por su respeto a la tradición y su constante oscilación entre el fervor religioso, la exaltación patriótica y el misticismo pagano. José Tadeo Arreaza empieza a escribir dentro de la estela modernista, pero en un momento en que el Modernismo ya empieza a resultar tedioso y reiterativo, habida cuenta de los millares de "imitadores de Rubén" que han proliferado en España y, sobre todo, en América. El vate venezolano es, en cierto modo, uno más entre la legión de fervientes admiradores de Darío; pero su perfecto conocimiento de la mejor tradición clásica española e hispanoamericana, así como su interés por las obras de algunos destacados poetas franceses del siglo XIX -como Gérard de Nerval- le permiten alcanzar un notable grado de originalidad en medio de la uniformidad estereotipada de los modernistas tardíos.

Respecto a la variedad temática de su producción, cabe reseñar, antes que nada, la inclinación de Arreaza Calatrava hacia la línea más sensual y, a la vez, atormentada, del Modernismo. Se trata de esa tensión, presente en muchos autores de América y Europa, entre el erotismo sacralizado y la profunda religiosidad interior; entre el furor de la plenitud pagana y el recogimiento -atribulado, muchas veces, por el sentimiento de culpa- espiritual. Como atinadamente apunta uno de los mejores estudiosos de su obra, el poeta y crítico literario Fernando Paz Castillo, "en Arreaza Calatrava desde temprano hubo inclinación ascética. Y la idea del pecado lo atormentó y sedujo a un tiempo mismo. Y fue tortura de su conciencia y naturaleza sensual, porque lo hacía sentirse contradictorio [...]".

Un segundo registro temático de sus versos proclama el fervor patriótico del poeta, inflamado de aliento heroico (así, v. gr., en "Canto a Venezuela" y "Canto a Carabobo"). Y sobresale, también, en obra poética una preocupación por el sentido de la existencia y la insignificancia del hombre, que a veces no es, para Arreaza Calatrava, más que un presente inútil y fugaz entre el pasado perdido y el futuro incierto.

Bibliografía

  • DÍAZ SEIJAS, Pedro. Deslindes (Caracas: Armitano Editores, 1972), págs. 95-100.

  • PAZ CASTILLO, Fernando. "En torno a la obra de José Tadeo Arreaza Calatrava", en rev. Oriente (Barcelona [Venezuela]), II, nº 5 (1969), págs. 5-16.

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.