Archipenko, Alexander (1887-1964): El pionero de la escultura cubista que rompió moldes
Alexander Archipenko (1887-1964), uno de los escultores más influyentes del siglo XX, dejó una marca indeleble en la historia del arte. Con una obra que transformó la escultura y su relación con el cubismo, Archipenko se destacó por su capacidad para explorar nuevas formas y técnicas, fusionando la escultura con elementos de la pintura, la luz y el movimiento. Su legado sigue vivo hoy, tanto en los museos más prestigiosos como en la enseñanza artística.
Orígenes y contexto histórico
Nacido el 30 de mayo de 1887 en Kiev, entonces parte del Imperio Ruso, Archipenko creció en una época de profundas transformaciones sociales y políticas. Su formación comenzó en la Escuela de Arte de Kiev, entre 1902 y 1905, donde se especializó en pintura y escultura. A lo largo de su juventud, estuvo profundamente influenciado por los iconos, frescos y mosaicos bizantinos, elementos fundamentales del arte religioso de su ciudad natal.
A principios del siglo XX, el panorama artístico europeo experimentaba un cambio radical. El cubismo, surgido a fines del siglo XIX y principios del XX, estaba comenzando a desafiar las convenciones artísticas tradicionales. La exploración de nuevas formas y perspectivas, liderada por artistas como Picasso y Braque, transformaba la pintura, y Archipenko, sensible a estos cambios, decidió trasladarse a París en 1908 para profundizar en este nuevo movimiento.
Logros y contribuciones
El impacto del cubismo en la escultura
Archipenko es reconocido como uno de los principales exponentes de la escultura cubista. En sus primeros años en París, adoptó el cubismo de manera plena, pero llevó sus principios a un terreno completamente nuevo: la escultura. Su obra Torso negro sentado (1909) refleja su fascinación por las formas geométricas y los ángulos fragmentados, características del cubismo pictórico. Sin embargo, lo que distingue a Archipenko es su capacidad para aplicar estos principios a la escultura tridimensional, lo que marcó un hito en la evolución del arte escultórico.
En 1912, Archipenko comenzó a experimentar con la técnica del cubismo en la escultura de manera más radical, abriendo huecos en la masa de las figuras. Esta innovación no solo rompía con la escultura tradicional, sino que también desafiaba las concepciones de la forma y el espacio. En su obra Mujer caminando (1912), la figura humana no es sólida, sino una estructura de huecos definidos por líneas, lo que otorga a la escultura una nueva vitalidad y movimiento.
La escultura y el collage
Una de las aportaciones más importantes de Archipenko al arte moderno fue su experimentación con el collage. Al igual que en la pintura cubista, Archipenko incorporó materiales diversos en sus esculturas, utilizando madera, cristal, metal y otros elementos en sus composiciones. Esta técnica, que más tarde se denominaría escultopintura, era una forma de fusionar la escultura y la pintura, llevando la noción de la obra de arte más allá de las fronteras tradicionales de los medios artísticos.
En 1913, Archipenko presentó sus primeros relieves pintados, lo que supuso una evolución significativa en su carrera. A lo largo de los años, sus experimentaciones con la escultura y el collage continuaron desafiando las convenciones, sentando las bases para muchos de los avances artísticos posteriores.
La influencia de los grandes artistas cubistas
Durante sus años en París, Archipenko se unió a la Sección de Oro, un grupo de artistas vanguardistas que incluía a figuras como Picasso, Braque, Léger y Duchamp. Estos artistas compartían una visión común de transformar el arte mediante la abstracción y la fragmentación de la realidad. La influencia de estos maestros se refleja claramente en el trabajo de Archipenko, quien adoptó sus principios cubistas, pero los adaptó a las necesidades expresivas de la escultura.
En particular, la relación de Archipenko con Picasso y Braque fue estrecha, y su trabajo evolucionó a medida que se fue empapando de las innovaciones de estos artistas. Su obra también se vio influenciada por la obra de Léger, cuyo enfoque en las formas geométricas y el uso del color, junto con la abstracción, resonó profundamente en Archipenko. Además, la experimentación de Duchamp con la idea del «readymade» y la conceptualización de la obra de arte también dejó huella en la obra del escultor.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Archipenko vivió momentos decisivos que definieron su trayectoria artística. En 1912, el escultor participó en una exposición clave en el Salón de los Independientes en París, donde mostró por primera vez sus innovadoras esculturas cubistas. Ese mismo año, presentó su trabajo en la prestigiosa Sección de Oro, en la que se encontraba junto a artistas de la talla de Picasso, Braque, Léger y Duchamp.
En 1913, Archipenko hizo su debut en el famoso Armory Show de Nueva York, uno de los eventos más relevantes en la historia del arte moderno. Esta exposición fue crucial para consolidar su reputación internacional. A lo largo de los años, continuó presentando su trabajo en ciudades clave como Ginebra, Zurich, Londres y Bruselas, estableciéndose como un referente en el arte moderno.
En 1923, Archipenko se trasladó a los Estados Unidos, donde comenzó a enseñar en diversas instituciones, incluida la New Bauhaus School of Industrial Arts de Chicago. Durante su estancia en América, abrió varias escuelas de arte, en Nueva York, Los Ángeles y Chicago, y continuó desarrollando su obra, explorando nuevos medios y técnicas.
A finales de los años 30, la obra de Archipenko sufrió un golpe devastador. Durante la purga nazi contra el arte degenerado en Alemania, la mayoría de sus esculturas fueron confiscadas de los museos alemanes, lo que marcó un periodo de oscuridad en su carrera. Sin embargo, Archipenko siguió adelante, y en 1946 comenzó a explorar la construcción de Light modulators, utilizando plexiglás iluminado por dentro, un ejemplo de su continuo interés por la luz, el color y el movimiento.
Relevancia actual
El legado de Archipenko perdura tanto en los museos como en las escuelas de arte. Su exploración de la escultura cubista y la incorporación de elementos de collage fueron innovaciones que abrieron nuevas vías para los escultores del siglo XX y más allá. A día de hoy, las obras de Archipenko se encuentran en importantes colecciones de museos de todo el mundo, incluidos el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Nacional de Arte Moderno de París y la Galería Nacional de Arte en Washington, D.C.
Su influencia sigue siendo evidente en la obra de escultores contemporáneos que han continuado su exploración de la abstracción y la tridimensionalidad. Además, su enfoque en la luz y el movimiento sigue inspirando a artistas que buscan explorar la interacción de la escultura con su entorno y el espectador.
Archipenko también dejó una marca indeleble en el ámbito educativo, donde su visión vanguardista y sus métodos de enseñanza contribuyeron al desarrollo de generaciones de artistas que adoptaron su enfoque experimental.
A medida que el arte moderno sigue evolucionando, el trabajo de Archipenko permanece como un hito crucial en la historia de la escultura, un testimonio de su capacidad para romper con las convenciones y crear un nuevo lenguaje visual que sigue inspirando a artistas y espectadores.
Bibliografía
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FLINT, Lucy.- La Collezione Peggy Guggenheim, (Nueva York, 1983).
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ARNASON H. H.- History of the Modern Art, (New York, Abrams Inc., 1986).
MCN Biografías, 2025. "Archipenko, Alexander (1887-1964): El pionero de la escultura cubista que rompió moldes". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/archipenko-alexander [consulta: 7 de febrero de 2026].
