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Anjos, Cyro Versiani dos (1906-1994).

Poeta, narrador, ensayista, periodista, político y profesor universitario brasileño, nacido en Montes Claros (en el estado de Minas Gerais) el 5 de octubre de 1906, y fallecido en Río de Janeiro el 4 de agosto de 1994. A pesar de la brevedad de su obra -compuesta únicamente por tres novelas, un ensayo, un poemario y dos libros de memorias-, está considerado como una de las voces más notables de las Letras brasileñas del siglo XX.

Penúltimo de los catorce hijos nacidos del matrimonio formado por Antonio dos Anjos e Carlota Versiani, cursó sus estudios primarios y secundarios en su localidad natal, de la que pasó, en 1923, a Belo Horizonte, donde cursó estudios superiores de Derecho y Humanidades.

Antes de haber acabado la carrera, comenzó a ganarse el sustento como funcionario y periodista, profesiones que habría de mantener durante el resto de su vida. Sus primeras colaboraciones periodísticas aparecieron en el Diário da Tarde en 1927; posteriormente, fue también colaborador asiduo en Diário do Comércio (1928), Diário da Manhã (1928), Diário de Minas (1929-1930), A Tribuna (1933) y Estado de Minas (1934-1935). Durante su período de redactor en A Tribuna comenzó a publicar una serie de crónicas bajo el pseudónimo de O amanuense Belmiro, que acabaría convirtiéndose en el título de su primera novela.

En 1932, concluida su formación superior en la Universidad Federal de Minas Gerais, regresó a su lugar de origen y empezó a ejercer la abogacía. Pero pronto advirtió que no estaba capacitado para este trabajo, y busco otras oportunidades laborales en el ámbito de la administración pública. Así, a lo largo de su dilatada trayectoria profesional fue, sucesivamente, funcionario del gabinete del Secretario de Finanzas (1931-1935), funcionario del gabinete del Gobernador de Minas Gerais (1935-1938), director de la Imprenta Oficial de su estado (1938-1940), miembro del Consejo Administrativo del Estado (1940-1942), y presidente de dicho Consejo (1942-1945). Además, consagró parte de su actividad laboral a la enseñanza, campo en el que ejerció como profesor de Lengua y Literatura portuguesa en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Minas Gerais (1940-1946).

Durante aquel largo período dedicado a la función pública, el periodismo y la docencia, Cyro dos Anjos fue pergeñando dos novelas que habrían de situarle entre las figuras cimeras de la narrativa brasileña del siglo XX. Se trata de la ya citada O amanuense Belmiro (Belo Horizonte, 1936) y de Abdias (Río de Janeiro, 1945), obra con la que obtuvo el prestigioso Premio de al Academia Brasileira de Letras.

Un año después de la publicación de su segunda novela, el escritor de Montes Claros abandonó sus obligaciones docentes y sus altas responsabilidades políticas y administrativas en su estado natal de Minas Gerais para instalarse en Río de Janeiro, donde se le había ofrecido un elevado cargo en el Ministerio de Justicia. Allí continuó colaborando con la prensa brasileña, al paso que progresaba en su carrera administrativa al ser nombrado Director del Instituto de Previdência e Assistência dos Servidores do Estado (IPASE), cuya Presidencia no tardó en alcanzar.

Entretanto, las traducciones de sus novelas se difundían por toda América, lo que redundó en su prestigio literario e intelectual. Así, en 1952 se le ofreció la cátedra de Estudios Brasileños en la Universidad de México, y durante dos años residió encantado en la capital azteca, donde compaginó su dedicación a la enseñanza con el cultivo del periodismo y la redacción de un interesante ensayo, publicado bajo el título de A criação literária (Río de Janeiro, 1954). Coincidiendo con la aparición de este libro, Cyro dos Anjos viajó a Lisboa para ocupar, durante un año, otra cátedra de Estudios Brasileños en la Universidad de la capital lusitana; y en 1955 regresó a Brasil y se enfrascó en la escritura de Montanha (Río de Janeiro, 1956), un interesantísimo ejercicio experimental de innovación literaria, que combina a la perfección los rasgos genéricos de la novela y el ensayo.

Al año siguiente fue llamado a ocupar otro cargo de alta responsabilidad política en el gobierno federal presidido por Juscelino Kubistchek, puesto que, desempeñado inicialmente en Río de Janeiro, acabó por forzar el traslado del escritor a Brasilia en 1960. Una vez instalado en la nueva capital del país, Dos Anjos formó parte de diferentes organismos y comisiones, impartió clases en la Universidad de Brasilia -donde fundó un taller de creación literaria que alcanzó gran renombre en todo el país-, y asumió también el cargo de Coordinador del Instituto de Letras. Estas ocupaciones no le impidieron seguir cultivando la creación literaria, como dejó bien patente en 1963, con la publicación del libro de memorias Explorações no tempo.

Al año siguiente, Cyro Versiani dos Anjos sorprendió a críticos y lectores con la presentación de su primer -y, a la postre, único- libro de versos, titulado Poemas coronarianos (1964). Casado con Lilita Costa y padre, ya por aquel entonces, de seis hijos, el escritor de Montes Claros permaneció en Brasilia hasta 1976, fecha en la que se jubiló y decidió retornar a su añorada ciudad adoptiva de Río de Janeiro. Miembro de la Academia Brasileira de Letras desde 1969, continuó impartiendo clases de Literatura, en calidad de profesor emérito, en la Universidad Federal de Río de Janeiro, donde se hizo cargo de otro taller de creación literaria similar al que había fundado en Brasilia.

Fundador y primer presidente de la Associação Nacional dos Escritores, Cyro dos Anjos publicó en 1979 A menina do sobrado, un nuevo libro de memorias, conformado por dos volúmenes, en el que quedaba integrado su obra anterior Explorações no tempo, ahora bajo el título de "Santana do Rio Verde". Es obra postrera del escritor de Montes Claros mereció los premios del PEN-Club de Brasil y de la Câmara Brasileira do Livro.

Obra

O amanuense Belmiro (El Amanuense Belmiro, 1936), obra maestra de la narrativa brasileña contemporánea, describe un mundo y unos personajes que Cyro don Anjos conocía de primera mano. Valiéndose de un lenguaje sobrio y depurado, y un valioso procedimiento de introspección psicológica que trabaja con el tiempo y la memoria, el escritor de Montes Claros narra la historia de un funcionario cincuentón de Bel Horizonte, al que el amor le tiene reservadas más sorpresas y emociones de las que parece haber en su rutinaria existencia vulgar. En efecto, la riqueza del mundo interior de Belmiro, plasmada en el diario donde va anotando sus alegrías y amarguras, va apoderándose de la trama, hasta absorber por completo la atención del lector. El protagonista, vencido por el amor platónico que siente por una amiga (a la que a veces confunde con una muchacha que vio disfrazada en un baile de carnaval), reflexiona sobre otros aspectos de la realidad -como la propia literatura, a la que ve como un bálsamo capaz de mitigar la angustia- y da lugar a unas bellísimas páginas de hondo calado poético, donde se dan la mano el humor cáustico y la dolorosa melancolía.

Con esta valiente opera prima, Cyro dos Anjos se atrevió a salirse de los cauces por los que discurría la narrativa brasileña del momento, orientados por una parte hacia la temática regionalista, y por otro lado hacia las preocupaciones sociales y políticas. Frente a estos senderos trillados hasta la saciedad, Dos Anjos sorprendió a críticos y lectores con una obra depurada y serena, asombrosamente elaborada para tratarse de una novela primeriza, en la que el sentimiento amoroso y las reflexiones sobre el arte eran los únicos protagonistas.

El éxito obtenido por esta narración le llevó a repetir la fórmula del diario de ficción en su segunda entrega novelesca, Abdias (1945), otra pieza soberbia que, además del mismo procedimiento constructivo empleado en O amanuese Belmiro, comparte con ella otras muchas claves temáticas y estilísticas: retrato de la vida interior de un hombre corriente, reflexiones y observaciones sobre los sentimientos humanos, predilección por la añoranza melancólica en detrimento de la acción, protagonista que tiene muchos rasgos extraídos de la peripecia vital del propio autor -en este caso, se trata de un profesor de literatura que imparte clases en un señorial colegio de señoritas de Belo Horizonte-, etc. Abdias, el atribulado maestro, se enamora en secreto de una alumna que es hija de la mujer a la que había amado apasionadamente en su juventud.

Montanha (Montaña, 1956), un sugerente híbrido experimental entre dos géneros tan imprecisos -pero, a la vez, tan bien diferenciados entre sí- como la novela y el ensayo, ofrece al lector las impresiones de Cyro dos Anjos acerca de la dictadura de Getúlio Vargas.

El resto de la producción literaria del autor de Claros Montes comprende, como ya se indicado en parágrafos anteriores, el ensayo A criação literária (1954), el volumen de versos Poemas coronarianos (1964) -en el que recoge los poemas que escribió después de haber sufrido un infarto- y los libros de memorias Explorações no tempo (1963) y A Menina do Sobrado (1979).

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.