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Anjos, Augusto dos (1884-1914).

Poeta brasileño, nacido en el Ingenio de Pau d'Arco (perteneciente al municipio de Cruz do Espírito Santo, en el estado de Paraíba), el 20 de abril de 1884, y fallecido en Leopoldina (en el estado de Minas Gerais) el 12 de noviembre de 1914. Autor de un único poemario, Eu (1912), que pasó inadvertido para la crítica y los escritores de su tiempo, está considerado en la actualidad como uno de los grandes poetas en lengua portuguesa de todos los tiempos.

Tercer hijo del matrimonio formado por Alexandre Rodrigues dos Anjos y Córdula de Carvalho Rodrigues dos Anjos ("Sinhá Mocinha"), fue educado, al igual que sus hermanos, por su propio padre, un hombre de vivas inquietudes humanísticas que quiso transmitir a su prole su pasión por el estudio de las Letras. Así, sin salir del entorno rural en el que había venido al mundo, el futuro poeta recibió una espléndida formación primaria y secundaria que despertó su interés por la lectura y la creación literaria.

En 1900, cumplidos los dieciséis años de edad, el joven Augusto abandonó el hogar familiar para cursar estudios de Humanidades en el Liceu Paraibano, donde amplió notablemente sus conocimientos y comenzó a darse a conocer como poeta. De aquel mismo año data "Saudade", poema publicado en el Almanaque do Estado da Paraíba; se trata del primer soneto que compuso, forma estrófica en la que habría de revelarse como un consumado maestro.

Poeta precoz, en 1901 pasó a colaborar con el rotativo O Comércio (de João Pessoa, capital del estado de Paraíba), donde habría de publicar varios poemas, como su célebre soneto "Vandalismo", aparecido en 1904. Un año después, a raíz de la muerte de don Alexandre Rodrigues dos Anjos, padre del escritor, en dicho diario aparecieron tres bellísimos sonetos en los que Augusto expresaba el dolor que le había causado aquella pérdida. Estas tres composiciones ("A meu pai doente", "A meu pai morto" y "Ao sétimo dia do seu falecimento") habría de formar parte, con el paso del tiempo, del único poemario que el escritor de Paraíba dio a la imprenta.

Entre aquella primera colaboración publicada en O Comércio (1901) y el óbito de su progenitor (1905), la vida de Augusto dos Anjos había experimentado algunos cambios notables. El poeta se había instalado en la ciudad de Recife, en el estado de Pernambuco, en cuya Universidad de Derecho se había matriculado para cursar la carrera de Leyes; desde allí enviaba sus escritos a O Comércio, donde, en 1905, inició una colaboración fija que, bajo el título de "Crônica paudarquense", reflejó algunas de las principales polémicas literarias del momento.

Tras haber divulgado en 1906, en las páginas de O Comércio, el que habría de ser considerado su soneto más célebre ("Versos íntimos"), concluyó sus estudios de Derecho (1907) y se trasladó de nuevo a João Pessoa, donde comenzó a dar clases de Literatura, en calidad de profesor interino, en ese mismo Liceu Paraibano donde había estudiado unos años antes. Compaginó estas labores docentes con sus habituales colaboraciones en la prensa local, que a partir de 1908 comenzaron a aparecer en el periódico Nonevar y en la revista Terra Natal.

Al poco tiempo le llegaron nuevas del fallecimiento de don Aprígio Pessoa de Melo, padrastro de su progenitora y patriarca y gran valedor de todo el clan familiar. Este deceso acarreó graves problemas económicos al ingenio donde había venido al mundo el poeta, y donde aún vivían su madre y algunos de sus hermanos. La delicada situación financiera por la que atravesaban los suyos le aconsejó duplicar su actividad laboral para conseguir algún ingreso suplementario, por lo que empezó a simultanear sus clases en el Liceu Paraibano -donde acababa de ser nombrado profesor titular- con otras labores docentes en el Instituto Maciel Pinheiro.

Pero este segundo trabajo no habría de durarle mucho tiempo, porque en 1909, consciente de que tan ardua entrega a la enseñanza podría ir en menoscabo de su dedicación al cultivo de la poesía, abandonó el Instituto Maciel Pinheiro y duplicó sus afanes creativos, cuyos frutos empezaron a aparecer en otra publicación regional: el rotativo A União, diario oficial del Estado de Paraíba. Allí publicó Augusto dos Anjos numerosos poemas (entre ellos, otra pieza excepcional, “Budismo moderno”), con lo que poco a poco fue consolidándose como uno de los autores locales de mayor prestigio (reconocimiento que, empero, no alcanzaba en modo alguno el ámbito nacional). Este renombre pudo verse incrementado el día 13 de mayo de aquel año de 1909, cuando el poeta del Ingenio de Pau d'Arco pronunció un inflamado discurso con motivo de los festejos conmemorativos de la promulgación de la Ley Áurea (1888), por medio de la cual quedaba oficialmente abolida la esclavitud en Brasil; pero el público que abarrotaba el Teatro Santa Rosa, escenario de la disertación de Augusto dos Anjos, fue incapaz de apreciar la cultísima complejidad léxica del texto escrito por el poeta, con lo que éste empezó a ser reputado de poeta oscuro y -lo que es peor- pedante y minoritario.

Su vida experimentó profundas transformaciones al año siguiente, en el que continuó publicando excelentes poemas en A União (como "Mistério de um fósforo" y "Noite de um visionário") y enviando otros textos a la revista Nonevar. Recién casado con doña Ester Fialho, recibió la noticia de que su familia se había visto obligada a malvender los restos del Ingenio de Pau d'Arco, circunstancia que redundaba de forma muy negativa en su economía particular. Dispuesto a no dejarse vencer por las dificultades, dimitió de su cargo en el Liceu Paraibano y se embarcó, junto con su flamante esposa, rumbo a Río de Janeiro, donde se alojó en una modesta pensión durante un breve período de tiempo, hasta que halló acomodo definitivo en una casa más digna, ubicada en la Avenida Central.

Sus problemas monetarios iban en aumento, pues a su incapacidad para encontrar un buen empleo en Río vino a sumarse el inoportuno embarazo de su esposa, que auguraba nuevas cargas familiares para el atribulado poeta. Desgraciadamente, a comienzos de febrero de 1911 nació muerto el hijo que esperaban Augusto y Ester, quienes al poco tiempo lograron estabilizarse un poco merced al cargo de profesor de Geografía y Cosmografía que había encontrado el poeta en la Escuela Normal. Era, ciertamente, un empleo precario, pues Dos Anjos desempeñaba funciones de interino; pero poco a poco se fue haciendo con la materia y afianzando en el cargo, y así logró ser contratado para impartir las mismas materias en el Ginásio Nacional (actualmente conocido como Colégio Pedro II).

Por aquel tiempo, Augusto y su esposa se mudaron de residencia en varias ocasiones dentro de la propia ciudad de Río de Janeiro, buscando siempre un lugar adecuado a sus posibilidades. Finalmente, la moderada seguridad proporcionada por los nuevos empleos docentes del poeta propició el nacimiento de Glória (1912), la primogénita del matrimonio, a la que pronto vino a sumarse el pequeño Guilherme Augusto (1913).

Entre el nacimiento de sus hijos, Augusto dos Anjos publicó el único volumen de versos que alcanzaría a ver impreso en su breve vida. Por aquel tiempo, el poeta había conseguido complementar los discretos salarios que le pagaban la Escuela Normal y el Ginásio Nacional con los beneficios obtenidos por nuevas colaboraciones suyas en la prensa (concretamente, en el diario O Estado); pero ni siquiera estas ganancias extras le permitieron costearse la edición de su poemario, financiado íntegramente por su hermano Odilon. Con una tirada de mil ejemplares, el volumen pasó sin pena ni gloria ante la mayor parte de los poetas del momento, y sólo algún crítico tan lúcido como Mário Pederneiras (que lo elogió cumplidamente en el periódico Fon-Fon) supo advertir que se trataba de una auténtica obra maestra de la poesía contemporánea escrita en lengua portuguesa. Hubo, eso sí, otros reseñadores que se ocuparon de Eu, pero para señalar la extrañeza que causaba en el lector de la época y atribuirla a una serie de dudosos defectos de la obra.

En 1913, ya con dos hijos a su cargo, Augusto dos Anjos se vio obligado a asumir más obligaciones docentes; pero las ofertas laborales que se le presentaban en Río de Janeiro continuaban dejando mucho que desear, por lo que optó por aceptar el cargo de director del colegio Ribeiro Junqueira, sito en la ciudad de Leopoldina, perteneciente al estado de Minas Gerais. Su concuñado Rômulo Pacheco, director de la Gazeta de Leopoldina, le había facilitado la publicación en esta revista de su poema "O lamento das coisas", y a raíz de ello surgió el interés de las autoridades locales por contar con Dos Anjos entre sus convecinos ilustres.

Así las cosas, en julio de 1914 el poeta de Paraíba se trasladó, con toda su familia, a la citada población de Minas Gerais, donde apenas tuvo tiempo de darse a conocer como poeta y comenzar a ejercer sus nuevas funciones educativas, ya que una letal neumonía segó prematuramente su vida en la madrugada del 12 de noviembre de aquel mismo año.

Cinco años después de su óbito, vio la luz una segunda edición de su único poemario, enriquecida con algunos poemas inéditos y presentada bajo el título de Eu e outras poesias (Paraíba: Imprenta Oficial, 1919). Este volumen venía encabezado por un rico prefacio de Órris Soares que, por vez primera en la historia de la crítica literaria brasileña, apuntaba el auténtico valor de la obra de Augusto dos Anjos. Esta llamada de atención propició un notable incremento del número de lectores de Eu, lo que a su vez dio pie a una reimpresión de la edición de Soares en 1920. Finalmente, en 1928 salió a la luz una tercera edición, titulada también Eu e outras poesias (Río de Janeiro: Castilho, 1928) que, con prólogo de Antonio Torres, alcanzó un éxito rotundo entre la crítica y los lectores. A partir de entonces, Augusto dos Anjos quedó definitivamente consagrado como uno de los grandes maestros de la lírica contemporánea.

Obra

Eu llegó a las Letras brasileñas en un período de dudas y probaturas, cuando las grandes corrientes poéticas que habían triunfado en el Viejo Continente unos años antes -el Parnasianismo y el Simbolismo- dejaban sus huellas en casi todas las regiones del país, pero sin lograr afianzarse plenamente. En aquellos confusos años de comienzos del siglo XX, al contrario de lo que había ocurrido en Europa, los escasos poetas simbolistas que escribían en Brasil no habían logrado imponerse a los que prolongaban la estela parnasiana en una tendencia denominada neoparnasianismo, ni a los que cultivaban otras corrientes de relativa aceptación nacional, como el penumbrismo, el cientificismo -característico de la Escuela de Recife-, el Modernismo y -todavía tímidamente- algún atisbo inicial de Vanguardia -como la línea futurista ensayada ya por José Oswald de Andrade.

En este estado de indefinición, la frialdad realista -y, en no pocos casos, crudamente naturalista- del cientificismo poético de Dos Anjos fue catalogada, por unos, como una vulgar secuela de esa tendencia a la objetividad positivista de que hacían gala los artistas e intelectuales de la Escuela de Recife -recuérdese que el poeta de Paraíba había residido en la capital pernambucana durante sus años de estudiante universitario-; otros, en cambio, reparaban en el copioso aluvión de visiones e imágenes que, fruto de sentimientos desgarrados como el amor o el dolor, florecen en los poemas de Eu, y situaban la obra en la estela de los esforzados continuadores de un Simbolismo tardío; y había quienes consideraban a Augusto dos Anjos un neoparnasiano más, entre tantos como afloraban por aquel entonces, debido a la asombrosa perfección formal de la arquitectura métrica de sus sonetos.

Aunque todas estas etiquetas nacían como argumentos descalificadores de una obra mal comprendida -en la medida en que la encasillaban en la corriente o tendencia que se creía ya superada, o que se pretendía denostar-, lo cierto es que Eu participa, en parte, de algunas de las señas de identidad más representativas de todos estos movimientos. Es, en este sentido, una pieza magistral del hibridismo literario, propia de un período de dudas y contradicciones estéticas, que engloba rasgos tan diferentes -y, en su combinación con los restantes, tan enriquecedores- como la elevación del prosaísmo a categoría poética (recurso propio de la Vanguardia), la ampliación del concepto de belleza a muchos aspectos feos o grotescos de la realidad (rasgo característico también de muchas corrientes vanguardistas, entre ellas el Expresionismo), la interpretación simbólica o alegórica de lo vivido (seña inconfundible del Simbolismo), la maravillosa eufonía de la invención verbal (huella del Modernismo), la ya mencionado perfección formal (heredada de los parnasianos), e incluso, esa productiva tensión entre magia y realidad que anticipa una de las marcas definitorias de la literatura hispanoamericana del siglo XX.

Bibliografía

  • ALMEIDA, Horácio de. Augusto dos Anjos. Razões de sua angústia (Río de Janeiro: Gráfica Ouvidor, 1962).

  • CASTRO E SILVA, A. de. Augusto dos Anjos, poeta da morte e da melancolia (Curitiba: Guaira, 1944).

  • CAVALCANTI PROENÇA, M. Augustos dos Anjos e outros ensaios (Río de Janeiro: José Olympio, 1959), págs. 83-149.

  • HELENA, Lucia. A cosmogonia de Augusto dos Anjos (Río de Janeiro: Tempo Brasileiro, 1977).

  • NÓBREGA, Humberto. Augusto dos Anjos e sua época (João Pessoa: Universidad de Paraíba, 1962).

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.