José Antonio de Alzate y Ramírez (1737–1799): El Sabio Novohispano que Iluminó la Ciencia en la Nueva España

Orígenes familiares y formación intelectual

Un linaje ilustrado en la Nueva España

José Antonio de Alzate y Ramírez nació en Ozumba, en 1737, en el seno de una familia acomodada que le proporcionó los recursos necesarios para desarrollar una carrera intelectual y eclesiástica. Su familia materna, hacendada en la región de Chalco, mantenía vínculos de parentesco con Sor Juana Inés de la Cruz, lo cual insertaba a Alzate en una tradición de erudición criolla en la Nueva España. Este contexto familiar influyó notablemente en su orientación humanística y científica.

Desde temprana edad, Alzate mostró una inclinación por el saber, y fue enviado a la Ciudad de México para estudiar en el prestigioso Colegio de San Ildefonso, donde cursó estudios hasta obtener el bachillerato. En 1756, recibió la primera tonsura, comenzando formalmente su carrera eclesiástica. Sin embargo, su verdadero camino se orientaría hacia el conocimiento científico, que cultivó de forma autodidacta, como era habitual en su época, pues aún no existían instituciones formalizadas para la enseñanza de disciplinas como la botánica o la física.

Educación en el Colegio de San Ildefonso

Durante su formación, Alzate se empapó de las corrientes ilustradas que llegaban de Europa. En un entorno dominado por la escolástica, su curiosidad lo llevó a leer con avidez tratados de astronomía, matemáticas, historia natural y filosofía experimental. Su papel en la Secretaría del Arzobispado de México, donde trabajó como traductor de letras apostólicas, le permitió acceder a documentos y correspondencia internacional, además de proporcionarle el respaldo de figuras influyentes como los arzobispos y algunos virreyes, que protegieron sus empresas intelectuales.

Primeras contribuciones científicas y divulgativas

La vocación periodística: impulso ilustrado desde la imprenta

Uno de los mayores legados de Alzate fue su compromiso con la divulgación científica y cultural. Entendía que el conocimiento debía circular para formar una sociedad más racional y crítica. Para ello, utilizó el formato del periódico, género que apenas despuntaba en la Nueva España.

En 1768, fundó el Diario Literario de México, del que publicó ocho números. A este le siguieron Asuntos varios sobre ciencias y artes (1772–1773), con trece números, y luego las Observaciones sobre la física, historia natural y artes útiles (1787). Sin embargo, su obra magna fue la Gaceta de literatura de México, que entre 1788 y 1795 produjo 138 números en tres volúmenes, convirtiéndose en un hito en la historia del periodismo científico mexicano.

Temas recurrentes y conflictos con la censura

Los contenidos de sus periódicos eran variados: desde comentarios sobre avances científicos hasta críticas a las instituciones virreinales y observaciones sobre fenómenos naturales. Este enfoque provocó la incomodidad del gobierno, que terminó suspendiendo sus publicaciones en varias ocasiones. No obstante, Alzate continuó colaborando con la Gaceta de México, órgano oficial del virreinato, en el que publicó artículos entre 1784 y 1799.

Más allá del contenido, el valor de sus publicaciones reside en su función como vehículos de modernización intelectual. Alzate promovía el uso del método experimental, criticaba el atraso educativo de la colonia y buscaba elevar la conciencia pública mediante la ciencia. Con estos medios, introdujo al público criollo al pensamiento ilustrado europeo, adecuándolo al contexto novohispano.

Cartografía y geografía al servicio del conocimiento

Mapas pioneros de la América septentrional

Una de las facetas más notables de Alzate fue su trabajo como cartógrafo. En 1767, publicó su Nuevo mapa geográfico de la América septentrional, el cual, a pesar de sus imprecisiones, fue considerado el más avanzado de su época. El prestigio de esta obra fue tal que fue grabado y publicado por la Academia de Ciencias de París y reeditado en Madrid. Este mapa representaba un esfuerzo sin precedentes por representar el territorio novohispano con criterios científicos.

En 1768, elaboró un plano de la Ciudad de México, destinado a reorganizar las divisiones parroquiales. Este también fue grabado por la academia francesa, reflejando el alto valor internacional de sus aportaciones. Posteriormente, en 1775, redactó el Plano geográfico de la mayor parte de la América septentrional, donde corregía errores de su trabajo anterior. En 1786, presentó un detallado mapa del Valle de México, que tuvo una extensa utilización en obras administrativas e hidráulicas.

El Atlas eclesiástico y su valor documental

Una de las obras más singulares de Alzate fue el Atlas eclesiástico del arzobispado de México, creado en 1767. Esta recopilación de ochenta láminas, basadas en informes escritos y verbales de los párrocos, constituyó un instrumento clave para la administración eclesiástica. Más allá de su utilidad práctica, el Atlas es un testimonio del esfuerzo de Alzate por integrar la cartografía, la estadística y la organización social, anticipando métodos que serían sistematizados sólo décadas más tarde.

Este trabajo refleja también su interés por la documentación y clasificación del territorio, acorde con el espíritu ilustrado que buscaba racionalizar el mundo para poder gobernarlo con mayor eficacia. Sus mapas no eran simples productos técnicos, sino herramientas para entender y transformar la realidad novohispana.

Aportes astronómicos y meteorológicos

El tránsito de Venus y polémicas astronómicas

En el ámbito de la astronomía, José Antonio de Alzate y Ramírez tuvo una participación destacada, comenzando con la observación del tránsito de Venus por el disco solar en 1769, realizada en la Ciudad de México junto al también científico novohispano José Ignacio Bartolache. Este evento astronómico era crucial para determinar con mayor precisión la distancia entre la Tierra y el Sol, y su observación colocó a Alzate en la esfera científica internacional. Sus resultados fueron incluidos en la colección que organizó Domenico Cassini para la Academia de París, evidenciando su conexión con las redes académicas europeas.

Su interés en determinar la latitud y longitud exactas de la Ciudad de México lo llevó a enfrentarse con Joaquín Velázquez de León en 1775. Ambos sostuvieron una controversia técnica sobre las mediciones astronómicas, lo que ilustra el grado de precisión y relevancia que había adquirido la astronomía en la planificación virreinal y el deseo de Alzate por situarse como una autoridad científica en la Nueva España.

Observaciones lunares y meteorología temprana

Además del tránsito de Venus, Alzate publicó dos folletos significativos en 1770: uno con observaciones sobre un eclipse de Luna, y otro con un registro meteorológico de los últimos seis meses de 1769. Estos escritos son valiosos no sólo por sus datos, sino porque representan una de las primeras sistematizaciones del clima en la Nueva España.

Aunque abandonó la astronomía sistemática en 1775, estos trabajos dejaron una huella notable. Su curiosidad por los fenómenos atmosféricos se integraba con su preocupación social, ya que comprendía cómo los cambios meteorológicos afectaban a la agricultura y, por ende, a la economía colonial.

Historia natural y confrontaciones científicas

Estudio de productos naturales de la Nueva España

La historia natural fue otro de los campos donde Alzate brilló. Se interesó por los productos autóctonos de la Nueva España, entendiendo su importancia económica y científica. Su “Memoria sobre la grana cochinilla”, publicada en México (1794) y en Madrid (1795), es un ejemplo de estudio detallado sobre un recurso de gran valor comercial.

Otro de sus trabajos más conocidos fue la “Memoria sobre la historia natural de las cercanías de la ciudad de México”, publicada en París en 1770, donde examinó flora, fauna y recursos minerales de la zona. También escribió sobre el añil, la goma laca, el colibrí, los insectos xilófagos (como el comején), y sobre la transmigración de las golondrinas, abordando estos temas con un enfoque empírico que combinaba observación directa y reflexión teórica.

Controversias botánicas y crítica al sistema de Linneo

La llegada a México de los científicos de la expedición botánica española, encabezados por Vicente Cervantes, fue vista por Alzate como una intromisión. En sus artículos, Alzate se manifestó abiertamente en contra del sistema binomial de Linneo, alegando que muchas plantas americanas no se ajustaban a esa taxonomía.

Esta polémica botánica fue más que una disputa técnica: evidenció la tensión entre el saber criollo y el saber peninsular, así como la resistencia de algunos intelectuales locales a adoptar teorías extranjeras que no contemplaban las particularidades del mundo americano. Aun así, la crítica de Alzate fue aguda y relevante, destacando especies anómalas que requerían enfoques distintos.

Intervención en técnicas, arqueología y problemas sociales

Tecnología minera, obras hidráulicas y visión ecológica

José Antonio de Alzate también intervino en aspectos técnicos vinculados al desarrollo económico del virreinato. Fue comisionado entre 1777 y 1780 para investigar la presencia de azogue (mercurio) en Nueva España, mineral esencial para la refinación de metales. En 1783, evaluó el supuesto secreto de fabricación de pólvora del francés Salvador Dampierre, que resultó ser fraudulento.

Su participación en las obras hidráulicas fue particularmente relevante. En 1767, propuso un sistema de desagüe general para las lagunas del Valle de México, que luego rechazó con argumentos que hoy consideraríamos ecológicos: sostenía que el desagüe alteraría gravemente el equilibrio natural del ecosistema lacustre. Esta perspectiva fue muy adelantada para su época.

Arqueología y defensa del legado indígena

En el campo de la arqueología, Alzate fue pionero. Realizó mediciones precisas de las pirámides de Teotihuacán, y redactó el primer estudio arqueológico de la Nueva España: la “Descripción de las antigüedades de Xochicalco”. La versión inicial, escrita en 1777, no pudo publicarse de inmediato debido a su tono indigenista, considerado subversivo por el gobierno colonial. Finalmente apareció en 1791, dedicada a Alejandro Malaspina y su equipo.

Uno de sus colaboradores más cercanos en este campo fue Antonio Pineda, quien realizó junto a Alzate varios experimentos científicos. Su obra en arqueología destaca por su sensibilidad hacia el legado indígena, posicionándolo como un precursor del indigenismo científico y del reconocimiento de las civilizaciones prehispánicas.

Compromiso con la sociedad y tensiones políticas

Alzate fue una figura profundamente comprometida con los problemas sociales de su entorno. Durante la crisis agrícola de 1785–1786, escribió dos folletos con “Consejos útiles para socorrer a la necesidad en tiempo que se escasean los comestibles”, orientados a paliar los efectos del hambre en la población.

A pesar de contar con el apoyo del virrey conde de Revillagigedo, no logró ser nombrado cronista oficial de la Nueva España, pues la Academia de Historia falló en su contra. Más aún, una disputa con el mismo virrey sobre el número de habitantes de la Ciudad de México acabó generando una enemistad que llevó al cierre de su Gaceta literaria en 1795. Sin embargo, en sus últimos años, Alzate continuó denunciando las fallas de la administración colonial con la misma pasión crítica que caracterizó toda su vida.

Últimos años y legado perdurable

Reconocimientos, homenajes y repercusión científica

Pese a las dificultades políticas y la incomprensión de algunos de sus contemporáneos, José Antonio de Alzate y Ramírez dejó un legado imborrable en la ciencia, la cultura y la crítica social de la Nueva España. Fue reconocido por instituciones internacionales como la Academia de Ciencias de París, el Jardín Botánico de Madrid y la Sociedad Vascongada de Amigos del País.

El botánico Hipólito Ruiz nombró una planta en su honor: la Alzatea, y el médico Alfredo Dugès designó otra especie como ataz alzatei, en reconocimiento a su aporte al conocimiento de la flora mexicana.

Una figura clave en el pensamiento ilustrado novohispano

Alzate murió en 1799, pero su figura ha perdurado como símbolo del saber ilustrado novohispano. Fue un intelectual integral, que combinó ciencia, técnica, literatura y crítica social con una profunda conciencia del contexto americano. Su legado, recopilado en las Gacetas de literatura Mexicana publicadas en el siglo XIX, constituye una fuente fundamental para entender la ciencia y la cultura del México virreinal.

José Antonio de Alzate y Ramírez no solo fue un precursor de la ciencia moderna en México, sino también un defensor de la razón, la observación y el compromiso social, valores que siguen siendo esenciales en la historia de las ideas.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "José Antonio de Alzate y Ramírez (1737–1799): El Sabio Novohispano que Iluminó la Ciencia en la Nueva España". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/alzate-y-ramirez-jose-antonio-de [consulta: 28 de enero de 2026].