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DanzaBiografía

Alonso, Alicia (1918-VVVV).

Bailarina, coreógrafa y directora artística del Ballet Nacional de Cuba, nacida en La Habana el 21 de diciembre de 1918, cuyo nombre original es Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo. Considerada por la crítica como una de las grandes bailarinas de todos los tiempos.

Ya con ocho años daba sus primeros pasos en el ballet. Comenzó a estudiar ballet y teatro en una sociedad privada creada en La Habana y, en diciembre de 1931, Alicia Alonso realizó su primer debut escénico con el Grand vals de La bella durmiente en el antiguo Teatro Auditorium de La Habana. A los 17 años sufrió un accidente que le produjo el desprendimiento de ambas retinas, razón por la cual estuvo totalmente ciega durante dos años. Intervenida quirúrgicamente en varias ocasiones, fue en Barcelona donde al fin pudo recuperar, aunque sólo en parte, la visión.

Retomó sus estudios de danza en 1929, en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, posteriormente se trasladó a Estados Unidos para continuar su formación con Alexandra Fedorova, Anatole Vilzak, Vera Volkova y en la School of American Ballet de Nueva York.

En 1938 comenzó a bailar en musicales de Broadway, como Great Lady y Stars in Your Eyes, y se unió al American Ballet Caravan, dirigido por Lincoln Kirstein y George Balanchine. En 1940 contrajo matrimonio con el bailarín Fernando Alonso y ese mismo año, ambos se incorporaron al Ballet Theatre of New York, donde Alicia inició una brillante etapa de su carrera artística, como intérprete de las grandes obras del repertorio romántico y clásico. Fue entonces cuando trabajó junto a los famosos coreógrafos Mikhail Fokine, George Balanchine, Leonide Massine, Bronislava Nijinska, Antony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille, entre otros. Ese mismo año obtuvo su primer éxito con el estreno de Goya Pastoral, coreografiada por Antony Tudor. Debido a nuevos problemas de vista, Alicia Alonso se vio obligada a interrumpir por una temporada su carrera, que reanudó con el American Ballet Theatre de forma triunfal en 1943, cuando la repentina enfermedad de la bailarina Alicia Markovadio la oportunidad a Alicia Alonso de estrenar, como primera bailarina, la obra Giselle con la compañía American Ballet Theater en el Metropolitan Opera House de Nueva York. A partir de ese momento la bailarina cubana alcanzó tal perfección y creatividad en su versión que fue considerada como la más grande Giselle de todos los tiempos. Posteriormente estrenó el papel de Ate en Undertow (1945) , el principal de Shadow of the Wind (1948) de Antony Tudor y el de la coreografía que Balanchine e Igor Youskevitch crearon para ella en 1947: Theme and Variations.

El 28 de octubre de 1948 debutó con su compañía, el Ballet Alicia Alonso, creado en estrecha colaboración con Fernando y Alberto Alonso, y en 1950 se inauguró la Academia de Ballet Alicia Alonso, como escuela oficial adscrita a la compañía. Volvió al American Ballet Theatre en 1950 como prima ballerina e inició entonces una etapa de numerosas giras con Youskevitch por Estados Unidos y Europa. Entre 1955 y 1957 fue bailarina invitada del Ballet Russe de Monte Carlo, donde estrenó el papel de Colombina en Harlequinade (1956) de Boris Romanov y Romeo y Julieta (1958) de Alberto Alonso. En 1957, bailó por primera vez como invitada del Ballet Bolshoi de Moscú, así se convirtió en la primera bailarina occidental invitada a bailar en la Unión Soviética y la primera figura del continente americano que actuaba con los bailarines de los teatros Bolshoi, de Moscú, y Kirov, de Leningrado.

La compañía de Alicia Alonso, que desde 1955 se llamaba Ballet de Cuba, sufrió una nueva reorganización en 1959 tras la subida al poder de Fidel Castro y pasó a denominarse Ballet Nacional de Cuba. Alicia Alonso figuró como directora general y prima ballerina assoluta. A finales de 1960, la escuela de la compañía cambió su nombre por el de Escuela Nacional de Ballet de Cubanacán. Como directora y figura principal del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso se ha convertido en auténtica guía para la formación de una nueva generación de bailarines cubanos, con un estilo propio que la ha situado en los primeros puestos del panorama internacional del ballet clásico; como bailarina, Alonso representa el estilo clásico puro, muestra de ello es su legendaria interpretación de Giselle, aunque también ha triunfado en papeles modernos.

Entre sus trabajos coreográficos destacan: La Condesita (Nin, 1942), Ensayos Sinfónicos (Brahms, 1950), Lydia (Nugué, 1951), El Pillete (Sibelius, 1952), Narciso y Eco (Debussy, 1955), La Carta (Mántici, 1965), El Circo (Mántici, 1967), Génesis (Nono, 1978), Misión Korad (Álvarez, 1980), Dido Abandonada (Angiolini, 1988), Sinfonía Gottschalk (Gottschalk, 1990) y Tula (1998), esta última creada para conmemorar el 50º aniversario de la compañía. Ha repuesto las coreografías originales del repertorio clásico tanto para el Ballet Nacional de Cuba como para las principales compañías de todo el mundo. Ha formado parte del jurado en los Concursos Internacionales de Ballet de Varna, Moscú y Tokio.

Considerada desde hace años por la crítica como una de las grandes bailarinas de todos los tiempos, Alicia Alonso ha sido merecedora de numerosas distinciones y premios, tanto en Cuba como en otros países, entre los que se encuentran: Llaves de la Ciudad de San Juan de Puerto Rico (1948), la Medalla de la Coronación de Su Majestad Elizabeth II de Gran Bretaña (1953), el Premio Dance Magazine (1958), la Orden del Trabajo de la República Democrática de Vietnam (1964), el Gran Premio de la Ciudad de París (1966 y 1970), el Premio Anna Pavlova de la Universidad de Danza de París (1966), la Medalla de Oro del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (1971), la Medalla de Oro del Instituto Nacional de Bellas Artes de México (1971), el Premio Sagitario de Oro del Festival Internacional de Arte de Italia (1974), la Placa de Reconocimiemto del Teatro de la Zarzuela de Madrid (1976), la Medalla de Oro de la Unesco (1980), la Orden del Águila Azteca de México (1981), la Orden Vasco Núñez de Balboa de Panamá (1981), el Doctorado Honoris Causa en Arte por la Universidad de La Habana (1983), el Premio Porcelli "Una vida por la Danza" en Italia (1983), la Medalla Conmemorativa de la Asociación Teatral de la URSS (1984), el Doctorado Honoris Causa en Arte Danzario del Instituto Superior de Arte de Cuba (1987), la Medalla Conmemorativa del Bicentenario de Carlos III (1988), la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica (1993), la Medalla Conmemorativa del VIII Centenario de la Universidad Complutense de Madrid (1993), el Premio Osimo Danza (1994) por los 50 años de su debut en Giselle, el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia (1998) y el Premio Hispanoamericano de las Artes Escénicas (1998). En noviembre de 1988 impartió unas lecciones magistrales en el Teatro Albéniz de Madrid, invitada por el Ministerio de Cultura. En 1993 la Universidad Complutense de Madrid creó la Cátedra de Ballet Alicia Alonso, tres años más tarde, la Universidad de Alicante instituyó esa misma cátedra. En octubre de 1992 inauguró el XIV Festival Internacional de Ballet de La Habana con la obra Las cuatro estaciones. En esta ocasión, Alicia Alonso bailó por primera vez en Cuba Cleopatra eterna, que estrenó en la temporada de actuaciones madrileña. Tras obtener el divorcio de su primer marido, Alicia Alonso se casó en 1975 con el crítico de danza Pedro Simón Martínez. Desde 1996, se celebra anualmente en La Habana el Concurso Internacional de Ballet Alicia Alonso, que dirige su hija Laura Alonso.

En enero de 2004 recibió, de manos del ministro de cultura cubano, Abel Prieto, la Orden Frank Pais, uno de los máximos galardones que concede el Consejo de Estado del país caribeño. Casi dos años más tarde, en diciembre de 2005, y con motivo de su 85º cumpleaños, fue objeto de un gran homenaje por parte de los más destacados artistas habaneros, entre ellos Chucho Valdés, Pablo Milanés, Omara Portuondo y Miriam Ramos.

Autor

  • Carmen Paris Bautista / Javier Bayo Bernal