Ramón Abascal Heredero: El torero entre dos mundos

Ramón Abascal Heredero: El torero entre dos mundos

Ramón Abascal Heredero, matador de toros nacido en Madrid en 1937 y nacionalizado venezolano, representa un caso singular en la historia de la tauromaquia. Su carrera, marcada por la movilidad geográfica, la perseverancia y una mezcla de destinos opuestos, lo sitúa como una figura que encarna tanto las promesas como las dificultades del oficio taurino. Aunque no alcanzó el estrellato en los ruedos españoles, su paso por las plazas de Venezuela y México dejó una huella que permite repensar los caminos menos transitados del arte de lidiar.

Orígenes y contexto histórico

Ramón Abascal Heredero nació en un momento crítico de la historia española. La Guerra Civil había concluido apenas dos años antes, y España se encontraba sumida en una profunda transformación social y económica. En este contexto, su familia decidió emigrar a Venezuela cuando él tenía tan solo nueve años, buscando nuevas oportunidades en un país que, en ese entonces, vivía un auge económico gracias al petróleo.

Venezuela no solo le ofreció un nuevo hogar, sino también el terreno fértil para desarrollar su vocación taurina. Aunque nacido en la cuna del toreo, fue en tierras americanas donde se forjó como torero. Allí, bajo la tutela de los maestros Rafael Cavalieri Rosales y Eleazar Sananes Echevarría, Ramón comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del toro, aprendiendo los secretos del oficio en un ambiente que combinaba tradición ibérica y entusiasmo latinoamericano.

Formación y primeras actuaciones

El joven Ramón mostró pronto valor y destreza en el manejo de la muleta y el capote. Su maestro Sananes, convencido de que estaba listo para debutar, lo animó a vestirse por primera vez de luces en la plaza de La Victoria, en un cartel que compartió con José Mata García y Fabián Cardeco Linares. Esta primera actuación fue recibida con entusiasmo, consolidando su posición como una joven promesa dentro del circuito taurino venezolano.

Poco después, en octubre de 1956, Ramón Abascal hizo el paseíllo en el Nuevo Circo de Caracas, una de las plazas más prestigiosas del país, participando en una novillada que reunía a varias promesas del toreo. Este evento le permitió ganarse la atención de la afición venezolana y soñar con dar el salto a los ruedos españoles.

Intento fallido en España

En 1957, Ramón Abascal emprendió el viaje de retorno a España con la intención de consolidarse como figura en la tierra que lo vio nacer. Sin embargo, sus actuaciones en la península se limitaron a plazas de escasa relevancia, sin dejar una impresión significativa entre la exigente afición española. Este primer intento resultó fallido, y su nombre no logró figurar entre los novilleros destacados del momento.

Su regreso a Venezuela fue inevitable, aunque sin abandonar la esperanza de volver a intentarlo. Fue recién nueve años después, el 9 de julio de 1966, cuando se presentó en la plaza Monumental de Las Ventas de Madrid, el escenario más importante del toreo mundial. No obstante, las condiciones no fueron ideales: su debut tuvo lugar en una novillada nocturna, un formato reservado generalmente a carteles menos cotizados, lo que reflejaba la poca expectativa que había sobre su participación.

La corrida fue, además, compartida con toreros poco reconocidos como Rafael Cruz Conde (“Machaquito”), Manuel Rueda (“Manolo Peñaflor”), Ángel Grau, José Manuel Casino (“Manolo Vico”) y Mario Retuerta (“Mario Durán”). El ganado, de hierros variados (Ollero, Silva y Delgado), tampoco contribuyó al lucimiento. Así, la actuación de Ramón Abascal en Las Ventas no logró marcar un antes y un después en su carrera, ni consolidarlo como figura en el exigente circuito español.

La alternativa en México: un hito efímero

A pesar de las dificultades en España, Ramón Abascal no se rindió. Continuó su carrera en plazas menos exigentes de Hispanoamérica, donde la tradición taurina seguía viva y con un público más abierto a toreros emergentes. Fue en este contexto donde, finalmente, logró uno de los hitos más importantes para cualquier torero: la alternativa como matador de toros.

Esta tuvo lugar el 15 de junio de 1971, en la plaza de toros de Morelia, México. El padrino fue Antonio Oliver López (“Antonio del Olivar”), quien le cedió los trastos para lidiar a un toro de la ganadería de Peñuelas. Actuó como testigo el reconocido torero mexicano Manuel Espinosa Menéndez (“Armillita”). Este evento marcó simbólicamente tanto el inicio como el final de su carrera como matador, ya que, tras recibir la alternativa, los contratos para torear fueron cada vez más escasos.

Momentos clave de su trayectoria

  • Debut en La Victoria: Su primer paseíllo oficial marcó el inicio de su carrera taurina en Venezuela, acompañado por jóvenes figuras como José Mata García.

  • Presentación en el Nuevo Circo de Caracas (1956): Le permitió mostrar su talento ante la afición de su país adoptivo.

  • Primer intento en España (1957): Aunque sin éxito, significó un paso importante en su aspiración de consolidarse como torero.

  • Debut en Las Ventas (1966): Representó su mayor logro en España, aunque sin la repercusión esperada.

  • Alternativa en Morelia (1971): El momento más simbólico de su carrera, aunque no supuso el despegue esperado.

Relevancia actual

Aunque Ramón Abascal Heredero no figura entre los grandes nombres del toreo, su historia ofrece una mirada alternativa a la narrativa predominante en la tauromaquia. Su vida representa la lucha constante del torero por abrirse paso en un mundo extremadamente competitivo, donde el talento por sí solo no siempre garantiza el éxito. Su paso por distintos países y culturas taurinas lo convierte en un símbolo del torero itinerante, aquel que, más allá del glamour de las grandes plazas, mantiene viva la pasión por el arte de Cúchares.

En un momento en el que el debate sobre la tauromaquia sigue vigente, figuras como la de Abascal aportan matices necesarios para entender la complejidad del universo taurino. Su experiencia refleja la dureza de una profesión en la que los triunfos son escasos y efímeros, pero que sigue seduciendo a muchos por su dimensión épica y simbólica.

El legado de un torero perseverante

Ramón Abascal Heredero encarna el perfil del torero luchador, cuya carrera no estuvo marcada por grandes triunfos, pero sí por una constante búsqueda de reconocimiento en un entorno adverso. Desde sus humildes comienzos en Venezuela, pasando por su fallido intento en España y culminando con su alternativa en México, su trayectoria ilustra las múltiples caras de la tauromaquia.

Lejos de los focos mediáticos y de los titulares espectaculares, su figura permanece como un testimonio de la pasión y la entrega que exige esta profesión. Aunque no alcanzó la fama, su nombre forma parte de ese amplio mosaico de toreros que, con mayor o menor fortuna, han contribuido a mantener viva una de las tradiciones más emblemáticas del mundo hispano.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Ramón Abascal Heredero: El torero entre dos mundos". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/abascal-heredero-ramon [consulta: 26 de febrero de 2026].