Antonio Abad Ojuel: Pluma maestra de la crítica taurina española

Retrato al óleo de Antonio Abad Ojuel, periodista y crítico taurino español del siglo XX, sentado con gesto reflexivo. Al fondo aparece un cuadro de una faena taurina y un libro titulado 'Toros', evocando su legado como ensayista y cronista de la tauromaquia.

Antonio Abad Ojuel fue un periodista y ensayista que dejó una huella indeleble en la historia de la crítica taurina española. Nacido en Tudela (Navarra) y fallecido en Madrid el 26 de junio de 1989, su nombre está inevitablemente ligado al universo de los toros, tanto por la pasión que lo impulsó desde su juventud como por su inconfundible estilo literario. Su labor no se limitó a la crónica, sino que ofreció un enfoque ensayístico y profundo que dignificó el análisis de la tauromaquia como expresión artística y cultural.

Orígenes y contexto histórico

Antonio Abad Ojuel creció en una España donde la tauromaquia era mucho más que una tradición: era un fenómeno cultural de primer orden. En su Tudela natal, al igual que en muchas otras regiones de la península, los toros eran parte del pulso social, y desde muy joven, el futuro crítico mostró un vínculo estrecho con este arte. Fue esta temprana conexión con el mundo taurino la que marcó el rumbo de su carrera y lo llevó a convertirse en uno de los más respetados cronistas del género.

La posguerra española y el franquismo configuraron un entorno complejo para la prensa, donde la crítica cultural debía moverse con sutileza. En ese contexto, Abad Ojuel supo destacar gracias a una prosa refinada, precisa y apasionada, que le permitió conectar con lectores ávidos de profundidad y autenticidad. Usando el pseudónimo «Don Antonio», encontró un espacio en el semanario El Ruedo, donde su voz se volvió imprescindible.

Logros y contribuciones

Uno de los principales aportes de Abad Ojuel a la crítica taurina fue su capacidad para convertir las crónicas de corridas en verdaderos ejercicios literarios. Su estilo ágil y reflexivo no solo narraba lo ocurrido en el ruedo, sino que desentrañaba las emociones, las técnicas y las simbologías ocultas en cada faena. Su mayor logro radicó en transformar la crítica taurina en un género ensayístico con identidad propia, alejado del simple relato descriptivo.

Entre sus contribuciones más destacadas se encuentra una obra de referencia para los aficionados al toreo: una espléndida tauromaquia inspirada en el estilo de Domingo Ortega. Este trabajo no solo rinde homenaje a una de las grandes figuras del toreo, sino que desmenuza con maestría los fundamentos técnicos y filosóficos del arte de Ortega, elevando la figura del torero a la categoría de pensador en acción.

Además, su autoría de “Estirpe y tauromaquia de Antonio Ordóñez” (1987) representa otra cima en su carrera. En esta obra, Abad Ojuel no solo describe la carrera del célebre torero, sino que profundiza en el linaje taurino, la herencia estética y la construcción del mito que rodea a Ordóñez. La combinación de análisis técnico con sensibilidad literaria convierte este ensayo en un testimonio esencial de la evolución del toreo en el siglo XX.

No menos relevante es su participación en “Los Toros”, una obra colectiva escrita junto con Emilio López Oliva, publicada dentro de la enciclopedia Las Artes. Este volumen muestra su capacidad para trabajar en proyectos de gran envergadura, con una visión panorámica de la tauromaquia como arte total, integrando historia, técnica, estética y emoción.

Momentos clave de su carrera

Uno de los momentos definitorios en la trayectoria de Antonio Abad Ojuel fue su incorporación a la revista El Ruedo, medio especializado que gozó de gran difusión entre los aficionados y profesionales del mundo taurino. Bajo el seudónimo Don Antonio, consolidó su reputación como un crítico riguroso y elegante, capaz de combinar erudición con pasión.

Su consagración definitiva llegó en los años ochenta, cuando publicó las dos obras que marcaron el cenit de su pensamiento crítico: el ensayo sobre Antonio Ordóñez y su participación en la enciclopedia Las Artes. Estos trabajos lo colocaron en la cima de los intelectuales taurinos de su época, demostrando que el análisis del toreo podía alcanzar niveles de profundidad y complejidad comparables a otras manifestaciones culturales como la música o la literatura.

Otro hito fue la publicación de su tauromaquia basada en el toreo de Domingo Ortega, que no solo fue bien recibida por la crítica especializada, sino que se convirtió en un texto de referencia para quienes buscan comprender los valores técnicos y éticos del toreo clásico.

Relevancia actual

Aunque Antonio Abad Ojuel falleció en 1989, su pensamiento y estilo continúan influyendo en las nuevas generaciones de críticos taurinos, escritores y aficionados. Su legado se encuentra en la forma en que hoy se aborda la crónica taurina, cada vez más orientada hacia el análisis profundo y la valoración estética, elementos que él supo anticipar y desarrollar con maestría.

En una época donde la tauromaquia enfrenta múltiples desafíos sociales y culturales, la obra de Abad Ojuel adquiere una nueva dimensión. Sus escritos recuerdan que el toreo no es simplemente un espectáculo, sino una manifestación cultural compleja, con códigos propios que exigen un conocimiento especializado para ser comprendidos en su totalidad.

Además, su aproximación ensayística permite rescatar la memoria de grandes figuras como Ordóñez u Ortega desde una perspectiva humanista y técnica, creando un puente entre la tradición y la modernidad. Su capacidad para narrar la emoción del ruedo sin renunciar al rigor intelectual es una lección permanente para todo aquel que aspire a escribir sobre toros con seriedad y respeto.

Hoy, en medio del debate sobre el futuro de la tauromaquia, las obras de Abad Ojuel sirven como documentos fundamentales para quienes defienden este arte desde una visión culta, reflexiva y argumentada. Su figura encarna la posibilidad de un diálogo entre arte, historia y pasión.

El legado de Antonio Abad Ojuel

La obra de Antonio Abad Ojuel representa uno de los pilares más sólidos de la crítica taurina española del siglo XX. Su talento para convertir la palabra escrita en un instrumento de exploración estética y técnica lo sitúa entre los grandes ensayistas del mundo del toro. No fue un simple cronista de faenas: fue un intérprete del alma taurina, un mediador entre la arena y la cultura, entre el paseíllo y la reflexión.

Su estilo elegante, su conocimiento profundo y su capacidad para transmitir la esencia del toreo sin concesiones ni superficialidades han hecho de sus escritos una referencia permanente. La tauromaquia encontró en él a uno de sus más ilustres defensores, alguien que supo ver en cada muletazo una metáfora de la vida, en cada torero un artista, y en cada corrida un acto de creación irrepetible.

En definitiva, Antonio Abad Ojuel dejó un legado literario y crítico que sigue iluminando el mundo del toro. Su voz, serena pero firme, continúa resonando en las plazas, en los libros y en la memoria de quienes creen que la tauromaquia es también un arte que merece ser contado con inteligencia, sensibilidad y verdad.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Antonio Abad Ojuel: Pluma maestra de la crítica taurina española". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/abad-ojuel-antonio [consulta: 24 de febrero de 2026].